Por qué hay hombres obsesionados con las prostitutas

Por qué hay hombres obsesionados con las prostitutas

La prostitución es un oficio que ha existido desde siempre, aunque no podemos considerarlo el más antiguo del mundo, como tantas veces se repite. Sin embargo, ha estado presente en todas las épocas de nuestra Historia, y en buena parte de las culturas alrededor del mundo, de una forma u otra. Muchas mujeres entendieron que podían conseguir bienes o servicios a través del sexo, entregándose de forma voluntaria al mismo. No hablamos de abusos, como seguramente fuera habitual en otras épocas. Sea por necesidad o por pura vocación, las escorts llevan a cabo los servicios que los hombres necesitan para sentirse satisfechos. Y es que la importancia de la salud sexual es tremenda en nuestra vida rutinaria, mucha más de lo que solemos darle. Solo que al ser todavía un fuerte tabú, la sexualidad sigue siendo arrinconada a lo íntimo, casi como algo vulgar.

Los estudios ya han demostrado que cuando una persona lleva un tiempo sin tener sexo, su mente se vuelve más caótica, y es más sensible a pensamientos negativos. En otras palabras, la gente que no tiene sexo de forma habitual está más expuesta a problemas como la depresión o la ansiedad. Y no hay que ser un genio para saber la razón de esto. Simplemente, el sex funciona como catalizador de todos nuestros deseos y pensamientos, como una vía de escape para todo lo que llevamos dentro. Esa sensación que nos deja el haber tenido buen sexo, el quedar satisfechos por completo, es una bendición para el alma, la mente y el cuerpo. Como la mejor medicina natural que podríamos desear. Por no hablar de lo divertido y excitante que resulta conectar de esa manera íntima e intensa con otra persona, incluso cuando es una completa desconocida. Si tenemos pareja, esa conexión  será más especial, pero es cierto que no todo el mundo tiene esa suerte. Otros sencillamente prefieren no entrar en una relación tan comprometida, y buscar el placer de otras formas diferentes. Y las escorts vuelven a aparecer en escena para convertirse en las aliadas de esos hombres que solo buscan el placer por el placer, a veces incluso hasta obsesionarse.

Las profesionales del placer

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No queremos generalizar, porque eso nunca sale bien, pero lo cierto es que el sexo suele ser una de las mejores maneras para controlar a los hombres. Al menos, la mayoría de ellos sienten un deseo demasiado intenso como para no caer en las tentaciones de las chicas, sobre todo si son guapas y sensuales. Las escorts son auténticas profesionales del placer, mujeres que han aprovechado sus encantos y su pasión para llegar más lejos en el sexo y ofrecer algo diferente a los hombres. Algo que las demás chicas seguramente no sean capaces de hacer, o prefieran no llevar a cabo, incluso cuando son nuestras propias novias. Aquí está el  primer punto clave para que los hombres acaben obsesionados con las prostitutas: ellas son mucho más cachondas y complacientes que la mayoría de las mujeres. De hecho, ese es su trabajo, y lo llevan a cabo con maestría.

Encantadoras, ardientes y complacientes

Una buena amante profesional debe contar con numerosas cualidades que la hagan especial y que permitan que los hombres caigan rendidos ante la tentación que proponen. Dichas cualidades van desde la belleza y el atractivo físico, ineludible para cualquier persona que quiera ganarse la vida en el mundo del sexo, hasta la forma de compartir momentos íntimos. Es decir, que una buena escort no solo tiene que ser guapa y sensual, sino que debe poner todo de su parte para encandilar al cliente, sea lo que sea lo que le pida. Esto requiere mucha práctica, por supuesto, pero la mayoría de amantes terminan siendo unas auténticas maestras a la hora de complacernos por completo. Porque eso es lo que la mayoría de los chicos que acuden a ellas.

No vamos buscando a alguien que nos ponga pegas o que nos mire raro por desear cumplir tal o cual fantasía. Lo que queremos es alejar todo lo malo de nuestra mente y sentir que, por un momento, llevamos las riendas de nuestra vida. Que la otra persona nos va a aceptar tal y como somos y que va a ayudarnos a conseguir ese placer intenso que andábamos buscando. El encanto de las escorts hace que los chicos se abran mucho más cuando están con ellas, y entonces se muestran ardientes y fogosas, descaradas y cachondas a más no poder. Muy pocas chicas son capaces de igualar a las escorts en ese aspecto, así que es otro gran punto a su favor, a la hora de entender por qué los hombres acaban como locos por ellas.

Muchos clientes se enganchan

El sexo provoca auténticas descargas químicas en nuestro cerebro y en el resto del cuerpo. Se desatan hormonas como la dopamina, relacionada directamente con la sensación de euforia, placer y felicidad. Es como si nos inyectaran un chute de pura alegría directamente al cerebro, con los resultados que todos conocemos. A mejor sexo, a mayor complacencia, mucha más intensidad. Eso significa que el placer sexual puede llegar a engancharnos como si fuera una auténtica droga, y provocarnos, por supuesto, los mismos efectos si dejamos de tomarla. Esa obsesión por el sexo, especialmente con escorts, no es más que la necesidad de saciar nuestros deseos sexuales de esa manera.

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Hay muchos clientes que acaban convirtiendo las visitas a los burdeles en algo habitual, tanto que incluso se convierte en clientes asiduos que conocen a las chicas personalmente. No es extraño que muchos de ellos terminen por engancharse a ese placer que ellas le dan, e incluso se enamoren, o crean estarlo, de alguna de estas amantes. Por eso las chicas también tratan de tener cuidado en ese aspecto, mostrándose muy complacientes y encantadoras, pero dejando claro que el servicio es solo una cuestión profesional. Hay hombres que lo entienden perfectamente, y otros que no saben diferenciar entre lo que hay en sus fantasías y lo que ocurre en la realidad. De hecho, puede ser un problema que afecte incluso a hombres casados o con pareja.

¿Puede llegar a ser un problema?

Si esa obsesión por el sexo profesional llega a provocarnos problemas en nuestra vida diaria, si supone una causa de peleas con los demás, es posible que nos hayamos pasado de la raya. Visitar a estas chicas no tiene nada de malo siempre que lo hagamos de vez en cuando y sabiendo perfectamente qué estamos recibiendo a cambio de nuestro dinero. El enganche al sexo con escorts puede ser especialmente problemático si acabar por interferir en nuestra vida social o familiar. Los hombres que sufren este problema suelen tener también adicción al sexo, algo que han aprendido a cubrir a través de los servicios profesionales de las escorts. Con terapia y con fuerza de voluntad, el problema puede quedar solventado en unas semanas, pero a veces no es tan fácil “desengancharse” de ese placer tan especial que las profesionales ofrecen.